Payoya Negra 2014

14.00 

La Payoya Negra es la cabra autóctona de la Sierra de Ronda. Con la  leche de ésta cabra se hace el queso de cabra Payoya en la Sierra de Cádiz y en la Serranía de Ronda. Uvas autóctonas y excepcional viñedo a 900 m. de altitud.

6 disponibles

 €
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Descripción

Bodegas La Melonera

D.O. Sierra de Málaga

Blasco, Melonera, Tintilla de Rota.
12 meses de barrica de roble francés Allier.
Ficha de cata
Color rojo rubí intenso.
Complejo y destacado aroma de especias dulces, con notas balsámicas y un discreto fondo tostado.
En boca es redondo, fresco, equilibrado y envolvente, un vino con una marcada personalidad.
Vendimia seleccionada y recolectada a mano en cajas de 7 kilos. Elaboración en tino con maceraciones largas y temperatura controlada a 25ºC.
Carnes rojas, asados corderos, embutidos curados, caza, queso payoya.

Información adicional

Peso 1.5 kg
Denominación de Origen

Tipo de vino

Bodega

EL ENTORNO

Con una tradición vitivinícola que se remonta a la época de los fenicios, la Serranía de Ronda ofrece unas condiciones geográficas y climáticas inigualables para la crianza del vino.

UN POCO DE HISTORIA

Enclavada en el corazón de la provincia de Málaga, allí donde los relieves rocosos del sur descienden hacia las costas del Mediterráneo, la Serranía de Ronda ha hecho gala de su fama vitivinícola desde el tiempo en que los fenicios la ocuparon por primera vez, allá por el año 700 A. de C. A través de las crónicas de Plinio sabemos que esa reputación se mantuvo intacta durante el imperio romano, lo cual queda reflejado en las monedas acuñadas en Acinipo, una antigua ciudad romana ubicada a dos kilómetros de La Melonera, las cuales incluyen en su estampa un racimo de uvas a modo de símbolo.

Hasta la plaga de la filoxera, a mediados del XIX, las variedades autóctonas fueron exportadas a todo el orbe gracias a su calidad y su cercanía con los puertos de embarque hacia el nuevo mundo. Los viajeros románticos del XIX como el hispanista Richard Ford o el primer ministro inglés Benjamin Disraeli pasaban por allí camino de Granada en lo que se conoció como el Great South Tour, y literatos de la talla de James Joyce, García Lorca o Hemingway, cantaron sus alabanzas a esta tierra de cielos interminables, de sol y de buen vino.

Con una orientación sur sur-este, la finca abarca unas 200 hectáreas cuyas altitudes fluctúan entre los 650 y los 940 metros, lo que posibilita una oscilación térmica diaria de hasta 20 grados tanto en invierno como en verano. Esto sumado a los más de 800 litros de lluvias anuales y a los vientos húmedos que llegan impolutos desde el Atlántico, la convierten en un enclave inmejorable para la crianza de la vid.

LA BODEGA

El proyecto La Melonera se asienta sobre dos ejes fundamentales: por un lado la recuperación de las variedades históricas y por otro el cultivo de una vinicultura de excelencia en armonía con las características de la tierra en la que se encuentra.

RECUPERACIÓN DE LAS CEPAS HISTÓRICAS

A fines del XIX la plaga de la filoxera azotó con especial virulencia la región de Ronda, acabando con la práctica totalidad de las variedades autóctonas detalladas en el libro de Rojas Clemente. La bodega La Melonera nació con la vocación de recuperar esas cepas con más de 3000 años de adaptación al terreno para generar una viticultura de excelencia que venga a enriquecer el monótono panorama de los vinos mundiales. Paradójicamente, la innovación vendría dada por la recuperación de algunas de las uvas con más larga tradición vitivinícola del planeta y que serían el germen de la viticultura del nuevo mundo, como son la Tintilla, la Blasco, la Rome y la Melonera, entre otras. Al tiempo que los trabajos de recuperación se llevaban a cabo, el equipo de expertos de la finca también se ocupó de incluir dichas cepas históricas en los registros actuales, ya que en la mayoría de los casos se habían dado por extintas.

UNA VITICULTURA DE EXCELENCIA

Con el fin de alcanzar los más altos estándares, se han diseñado novedosos métodos de emparrado y de control para que estas cepas jóvenes en años, que no en historia, estén convenientemente aireadas y expuestas al sol de modo que equiparen en un corto período las condiciones y la disposición que las cepas de mayor edad tardan años en alcanzar. En ese sentido se ha dispuesto un sistema de emparrado doble y una estructura de aros que contienen y guían a la planta y que le confieren una mayor superficie foliar, lo que redunda en la producción de granos sueltos y pequeños que posibilitan una maduración homogénea y que colaboran en la preservación de los aromas primarios característicos de cada variedad.

LAS VIÑAS

La disposición de nuestros viñedos y la forma en que son cultivados combina un profundo respeto por la agricultura ecológica con una variedad de condiciones que enriquece enormemente las posibilidades creativas.

LOS SECRETOS DEL CULTIVO ARTESANAL

Conscientes de la riqueza de la tradición heredada, toda la sabiduría de los antiguos pobladores de la finca ha sido tenida en cuenta hasta el último detalle, desde los manantiales romanos y los drenajes de teja árabe que posibilitan un sistema de captación de aguas respetuosa con el medio, hasta la poda quinquenal de las encinas y los robles centenarios que amortiguan los cambios de temperatura y mantienen la humedad en las viñas. Todo eso redunda en un modo de hacer que no responde en ningún caso a un ecologismo de manual, sino a un verdadero compromiso con lo que este tipo de práctica representa en una actividad tan paciente y minuciosa como es la crianza de la vid. No sólo no se recurre a pesticidas ni a químicos, sino que incluso en los cultivos que no son viñedos, las semillas utilizadas son extraídas de los propios frutos que la tierra ha dado, asegurando así la pureza de todo el proceso.

LA VARIEDAD DE MATICES

Dicen que en la variedad está el gusto; en La Melonera la variedad es la regla. Con plantaciones en dehesa y fuera de ella, en terrenos llanos y en bancales y con texturas que comprenden suelos arcillosos, de arena franca y algunas parcelas marcadas por la caliza, con tipos de emparrados dobles que generan una competencia radicular entre las cepas, con aros estructurales que las contienen y que les confieren una superficie foliar privilegiada y con las diferencias de altitud de un terreno que acentúa aún más las generosas variedades de humedad y temperatura de la zona, la riqueza de matices y opciones de la que disponemos a la hora de elaborar nuestros vinos nos asegura una originalidad y una excelencia que se ve plasmada en el embotellado final.

Destacable

92 puntos en la guía Peñín